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Entonces, viendo el denuedo de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
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Mensaje del día
Me encanta la escena en Hechos. Miraron a Pedro y Juan y dijeron, en otras palabras: me recuerdan a Jesús. Eso es lo que quiero para mí y para ti. No una etiqueta religiosa. No aplausos humanos. Quiero que, en el pasillo del trabajo, en la fila del supermercado, alguien note rasgos del Maestro en nosotros. Bondad que calma. Coraje que no grita. Una presencia limpia. ¿Con quién te pareces? La pregunta no es para culpar, es para alinear. Porque es posible vivir de tal manera que otros reconozcan: has estado con Jesús.
Parecerse a Jesús no sucede por inercia. No es algo automático. La gracia de Dios nos quita el mérito, pero no nos quita la responsabilidad. La intención importa. No caes en los Estados Unidos por accidente; necesitas pasaporte, fecha, maleta y embarque. Pagar un gimnasio no fortalece a nadie sin entrenamiento. La vida con Cristo es igual: compromiso, rutina, dirección. Cristo siendo formado en nosotros exige decisión diaria. Y quiero invitarte a asumir, ante Dios, compromisos simples, posibles, que se conviertan en un camino y no en una promesa vacía.
Compromisos que debes hacer
- Permanecer en Jesús — conciencia diaria de su presencia; el fruto viene de la vid.
- Aprender de Jesús — ser discípulo; observar sus reacciones y su trato con los marginados.
- Obedecer a Jesús — no solo admirar; obedecer por completo y aceptar la corrección inmediata.
La gracia de Dios nos quita el mérito, pero no nos quita la responsabilidad.
Comienzo con el primero: permanecer. Jesús dijo: Permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes, porque sin mí nada pueden hacer. Antes de producir paciencia, permanece. Antes de exigir dominio propio, permanece. Lleva a Jesús al café, al autobús, a la hoja de cálculo, a la conversación difícil. Él está presente. Cuando esta conciencia llena la casa, el fruto aparece. Y mientras permanecemos, aprendemos. Él mismo nos invitó: Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. Un discípulo observa y replica.
Cómo esto aparece en tu día a día
- Lee los Evangelios con el objetivo de saber lo que Jesús piensa y cómo reacciona.
- Lleva la conciencia de la presencia de Jesús en las tareas comunes y en las presiones.
- Nota cómo trató a Bartimeo y a las viudas; elige el mismo camino de compasión.
- Cuando el Espíritu señale algo, obedece en el momento; no lo pospongas.
Y aquí está el punto de inflexión: hay una gran diferencia entre admirar a Jesús y obedecer a Jesús. La admiración aplaude; la obediencia se rinde. Haz hoy un pacto simple, entre tú y Dios. Di conmigo: Soy un discípulo de Jesús. Pide que Él muestre áreas de ajuste. Permite la corrección sin excusas. Permanece, aprende, obedece. Que, al vernos, puedan maravillarse y reconocer: han estado con Jesús.
Curiosidades
- En Hechos 4, Pedro y Juan fueron evaluados por el Sanedrín; 'sin letras y del vulgo' indicaba ausencia de formación rabínica formal.
- Bartimeo, el ciego de Jericó, fue atendido por Jesús en medio de la multitud que lo reprendía (Marcos 10:46-52).
- Jesús interrumpió su camino para consolar a la viuda de Naín y resucitar a su hijo único (Lucas 7:11-15).
Frases importantes
- Se maravillaron y reconocieron que habían estado con Jesús.
- No es algo automático.
- Permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes, porque sin mí nada pueden hacer.
- Hay una gran diferencia entre admirar a Jesús y obedecer a Jesús.
Traducidas del original en portugués.
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